Valencia es una fiesta.
lavozdelsansalvador@hotmail.com 22-04-2008 GTM 2 @ 15:55Todos los pueblos, a su estilo y modo único, conservan tradiciones que se van repitiendo de generación en generación, como un legado de valor incalculable. Muchas de las fiestas tradicionales americanas tienen su origen en la “vieja” España, esa España que está presente en nuestro idioma, en nuestra piel y nuestras costumbres, desde México a Tierra del Fuego.
Hablar de tradiciones puede ser hablar de “Una celebración antigua. El desfile de carros alegóricos es lento. Una banda de guerra abre paso al carruaje del dios Baco que bebe una enorme copa de vino y saluda a la población.
Cuenta la historia que apenas 73 años después de que Hernán Cortés conquistó a los aztecas, Don Lorenzo García exploró el norte de México, descubriendo en medio del desierto un oasis con manantiales de agua y abundancia de viñas nativas. El lugar fue llamado Santa María de las Parras”
Más al sur, en la Venezuela petrolera, el sentido religioso se manifiesta en la realización de procesiones y recorridas con la imagen venerada por las calles del poblado y lugares donde alguna vez ocurrió un milagro, o como en el caso de la Paradura del Niño en el hogar anfitrión. Danzas, y representaciones teatrales con personas que emulan animales, diablos y ángeles, ancianos o miembros de la comunidad. Una América Latina polifacética, aún misteriosa, en muchos aspectos aún sin descubrir, recrea en sus fiestas lo religioso y lo pagano como las fallas en Valencia.
¿Se puede hablar de las fallas sin que una explosión de color, de fuego, de olores, inunde tu imaginación o tus pupilas?
¿Se puede hablar de las fallas sin saber el amor arraigado muy hondo en el sentir de todo valenciano?
“Para saberlo, tienes que vivirlo”, tienes que oler la pólvora de las mascletá, tienes que sentir en tu piel el calor de las hogueras de la cremá de los monumentos alegóricos, de los castillos de fuego, oler el perfume de miles de claveles en la plaza de la Virgen de los Desamparados, la Geperudeta (jorobadita en valenciano), en la ofrenda de las comisiones falleras a quien luego lucirá en su manto el trabajo maravilloso de un artista, de un maestro, en rojo, blanco y rosado.
Lo que nació como la simple quema de restos de maderas de una carpintería y de “trapos viejos”, ha logrado la magnificencia de un evento reconocido a nivel mundial en base a la creatividad y perseverancia de un pueblo que durante los días 15 al 19 de marzo de cada año, reciben a miles de turistas para extasiarse con su fiesta, Las Fallas.
La denominación de fallas corresponde a las construcciones artísticas de materiales combustibles en su conjunto, que representan figuras conocidas como ninots y composiciones de elementos. A lo largo de la historia los materiales han ido evolucionando, pero tradicionalmente, estos ninots eran de papel, madera y cartón. actualmente las figuras más voluminosas se hacen de corcho blanco ya que permiten formas mas ligeras y de mayor tamaño.
Se constituyen las comisiones falleras, siendo sus integrantes conocidos como falleros y falleras. Cada comisión fallera, cada grupo de falleros, planta una falla (un monumento) que entra a concurso.
Se podría decir que son los carnavales de la ciudad de Valencia, en donde toda la picaresca y crítica se vuelca en los monumentos (de tal manera que, al quemarlos, se eliminan los problemas y males), también en esta fiesta se unen varios aspectos que definen una cultura, ellos son el fuego, la música, la pólvora, y la calle.
El total de fallas se clasifica en categorías y dentro de cada categoría se organiza un concurso en el que se elige la mejor falla. Para ello se valoran las diferentes cualidades: monumentalidad, riesgo, temática, colorido, etcétera. También se elige el mejor ninot indultat (el muñeco indultado), que se salvará de la hoguera. Estos premios no suponen ninguna recompensa material, sólo la satisfacción del premio obtenido,
Habitualmente tienen carácter satírico sobre temas de actualidad, e incluyen letreros escritos en valenciano explicando el significado de cada escenografía, siempre con sentido crítico y satírico.
La pólvora llegó con los musulmanes, desde entonces siempre ha ido ligada con las festividades del pueblo valenciano.
Las mascletás
Son las preferidas por los valencianos y menos entendidas por los visitantes. Para entenderlas es necesario estar próximos al lugar en donde se explosionan, ya que no es cuestión de ver, sino de sentir y oír. Si te dejas llevar por el ruido y el estruendo consigues unas sensaciones similares a la audición de un concierto, consiguiendo que el estruendo te envuelva, y todo esto en cuestión de escasos minutos (5-7).
Básicamente se componen de material terrestre y de un principio y final aéreo. Los petardos van unidos por mechas que están envueltas en papel para que éstas vayan más rápidas. Según la variación de las mechas, los cruces de varias filas, así como la distancia de los petardos, consiguen dar mayor o menor velocidad de disparo. También se consiguen diferentes efectos de sonoridad y sensación haciendo que explosionen en el suelo o atados a las cuerdas que sujetan las mechas.
Els castells de focs artificials o castillos de fuegos artificiales [
El más importante y espectacular de los castillos es el conocido como "La Nit del Foc" o "La Noche del Fuego" que se dispara la noche del 18 al 19 de marzo, donde miles de kilogramos de pólvora iluminan el cielo de Valencia, llegando a congregarse más de un millón de personas para presenciarlo.
La plantá es el acto de erigir los monumentos falleros, más conocidos por el nombre genérico de fallas. Por la mañana se realiza sobre los de categoría infantil y por la noche el resto de monumentos, siendo el plazo para éstas hasta la madrugada, momento en que se presentará el jurado para calificarlas.
.
La cremá es el acto de clausura de las fiestas. Consiste en la quema de los monumentos falleros plantados en las calles de Valencia el día 15 de marzo. El acto viene precedido por un castillo de fuegos artificiales, encendido por la Fallera Mayor y el Presidente de la Comisión.
No es fácil tratar de relatar algo que no se ha vivido por eso recurrí a las innumerables páginas que nos muestran un acontecimiento inolvidable, que vale la pena ver aunque sea una vez en la vida, como dice mi buen amigo Vicente, valenciano y enamorado de su fiesta, como nosotros de la de la Primavera. Ya están los falleros preparando la próxima, con el mismo esplendor, con el mismo entusiasmo, para mostrar al mundo un espectáculo de fuego, color y belleza.
Rita Vique Rico

Meneame
del.icio.us